¡Camarero, una de Valium!

Esta mañana, cuando he ido a afeitarme, me he mirado en el espejo. Al mirarme, el espejo se ha empezado a deformar y, como si fuera líquido, metálico y viscoso, me ha envuelto, cubriéndome por completo.

Cuando me he despertado, estaba en el suelo del baño, con un gran chichón en la cabeza y restos de vómito en la boca. Habían pasado dos horas desde que entré.

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