Hoy hablaré de dos hechos que me sumergen en una profunda tristeza, pero sobretodo, indignación.
En primer lugar, leo que nuestro queridísimo principito se dirige al nuestro magnánimo rey como “patrón”, y asegura que su estilo de vida es un ejemplo para todos nosotros. “Un ejemplo de vida intensa entregada al servicio de la nación”.
Pfffaaajajajajjaa. Vamos, no me jodas. Si todos lleváramos la misma vida intensa que Juancar, el país estaría parado. Menudo vago. Yo también quiero vivir así de intensamente. No me extraña que no abdique, para él la jubilación sería quedarse en lo mismo.
Queridos amigos, parece que la gente no lo entiende, pero la familia real es el mayor ejemplo de parásitos que existe en la humanidad. Sin ofrecer un servicio a los españoles (que por mucho que haya quien diga que sí, que Juan Carlos ha hecho mucho por la democracia y tal, es una gran gran mentira maquillada) vive como Dios, más que como un rey.
No hay nada más antidemocrático y, teóricamente, anticonstitucional, que una monarquía. Pero, ¿cómo pueden pedir que creamos en una constitución tan fallida, que protege a un tipo (y a toda su familia) para que sea jefe de Estado sin que los demás le elijamos? Efectivamente, es igual que una dictadura, una dictadura protegida por una constitución. ¡Pardiez! ¡Qué contradicción!
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El otro tema que me toca la moral es que ¡el creacionismo llega a España! ¡¿Pero cómo dejan a esa gente salir de yankilandia?
Pues resulta que cierta asociación, con un teórico respaldo de teóricos “científicos”, quiere dar conferencias negando la evolución de Darwin y bla, bla, bla… ¡Conferencias que quieren dar en las universidades! Al parecer muchas de ellas se niegan, pero ¡imaginad! ¡Imaginad que un movimiento así, respaldado por la iglesia, la fatídica, autoritaria e hijoputesca iglesia, quiera envenenar nuestras lúcidas mentes!
Pues no, amigos, neguémonos a la ignorancia y la superchería que promueven estos “científicos” de tómbola. El hombre y los seres vivos no provenimos de un “diseño inteligente”. No hay un organismo superior que nos creara a su imagen y semejanza. ¿Un dios? ¿O vida extraterrestre quizá? ¿O es que tales teorías no son más que producto de los diferentes fármacos o la sobredosis de incienso con que se chutan estos religiosos seres, con vida tan próxima al botafumeiro?
Desde aquí les mando a estos religiosos “científicos” un grato saludo y un bonito “que-os-jodan”.
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Juan Carlos I es el nuevo Fernando VII.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/05/11/majestad-usted-chochea/