Breve discurso de la Bruja Buena al Sapo Encantado
En un mundo en el que el poder es manejado por niños, niños muy listos, y la felicidad es manejada por manos frías y sin sentimientos, es difícil darse cuenta de dónde estamos, quiénes somos y a dónde vamos. Es difícil levantar la vista, mirar al frente y ver tu futuro, nuestro futuro, impreso en el horizonte, esperándote con los brazos abiertos.
La mayor Revolución es la que parte del corazón y llega al alma de todos. La que se inicia en una explosión de luz, color y alegría y nos hace soñar como lo hace un niño. La que derriba poderosos y les tiende una mano y les ayuda a levantarse para que, junto contigo, liberen esa explosión de amor hacia todos. La que entiende a todos y no entiende de nadies. La que cuenta con todos y cada uno.
En un mundo en que un beso puede dar o quitar aliento. Un mundo de cuchillos, bombas y muerte, pero también de vida, voluntad y esperanza. De afán por la supervivencia y de afán por los logros. De ironías y desvaríos. De preguntas y respuestas. De caminos que se andan y caminos que se borran.
En un mundo así, todo es posible. El peligro de ocultar la vista, de cerrar la mente y de apagar las luces. La voluntad de volar sin rumbo, de empezarlo todo y de darte a todos.
No son sólo palabras. No es sólo una ilusión.
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Creo que es la historia que contaria un hada a un niño en un cuento, carente de toda realidad, que ojalá fuera posible, pero no lo veo