Hoy por primera vez daré un dato sobre mí. Soy profesor. Más concretamente, doy clases particulares. Es un coñazo, pero está bien pagado. Tienes que aguantar a niños pijos, pero está bien pagado. Tienes que aguantar a padres hipocondríacos, pero está bien pagado.
El caso es que estoy cabreado. Hace poco, mi amigo Champinon, que se dedica a lo mismo, me cedió uno de sus alumnos, al no poder abastecerle con sus vastos conocimientos (le pilla lejos de casa). Yo, que este verano no tenía un mísero alumno, me alegré, pues eso significaba poder volver a llenar las arcas.
Cual es mi asombro que el chaval, después de dos días dándole clases, me despide “porque ha venido un amigo que me lo puede explicar y ya no hace falta que vengas”. Puto macarra cabrón…
Pues que sepas que romperé todas tus fotos, quemaré todas tus cartas, para no verte más, para no verte más.
Lo que más me duele es el buen dinero que me iba a ganar. Dios maldiga a los niños de papá ricachones sin excrúpulos.
Y ahora, con la cartera vacía (y no dejando de darle las gracias a Champinon, en serio, pues, aunque breve, mi trabajo me consiguió), vagaré por las calles de Madrid buscando consuelo en las chustas negras de los cigarros de los demás.
Amén.
P.D.: ¡Ah! Si alguien necesita clases, que contacte conmigo. Soy la hostia.
5 comentarios
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack
Dejar un comentario


No le creais ni una palabra, le despidieron por llegar tarde oliendo a DYC y con manchas de carmin en la camisa.
Yo siempre huelo a DYC
JAJA, lo siento tio,… ya te e dicho lo k pienso,…
Espero k te ofrezcan trabajo… es bueno de verdad,… pero esk no se puede con los pijos…
A que no sabes kien me llamo ayer!¿?¿!
ja, ja, me imagino lo que te habrá contado…